
El reloj marcaba la dos menos diez pasado meridiano. Un rayo de luz que se colaba dificilmente por entre las rendijas de la persiana color marron; que iban muy de acuerdo con la decoracion rustica de aquella habitacion, de aquel motel de infima categoria donde habia decidido pasar sus ultimas horas, fue el que le interrumpio el sueno. Se levanto y fue directamente hacia el lavativo, camino despacio y trastabillante, la resaca se hizo sentir de inmediato. Su vista se nublo, las rodillas cedieron al cansancio cronico, producto de la agitacion y ajetreo de los ultimos dias. Se incorporo pesadamente y siguio, dando tumbos logro llegar hasta el diminuto cuarto de bano y se derrumbo en el retrete, se despojo del lastre que cargaba en sus adentros; cago sin remordimientos y vomito de igual manera sobre el piso de la ducha, despues giro su cabeza hacia la izquierda, cogio la navaja, trazo una raya sobre el espejo, con la mirada aun aturdida encontro el bitupereado billete, el cual vovlvio a enrollar e inhalo.
La racha subio aceleradamente hasta su cerebro, entonces sintio que su organismo despertaba, se levanto del retrete, fue expreso hacia la cama, miro a la rubia que yacia boca arriba con sus falsos senos desparramados, cual si cada uno buscara la mejor postura para reposar. La desperto de un puntapie, ella semidormida y aun bajo el influjo de todo lo consumido horas previas, lo miro, prefirio no decir nada, fue parte de su acuerdo, el saco unrollo de billetes del bolsillo de su pantalon que se encontraba en el suelo y se lo avento, sin mas la rubia lo tomo, no lo conto, sabia que era suficiente, empezo a recoger su ropa que se hallaba despilfarrada por toda la habitacion, fue hacia el tocador, se desayuno dos lineas y casi desnuda abandono la habitacion con sus tacones azules en la mano.
Ella sabia lo que sucederia alcabo de unas horas, no le importaba, habia hecho su trabajo y la paga estaba dentro de su bolso de disenador; imitacion por cierto.
Despues de que su compania se habia marchado se sento al filo del camastro, tomo una cerveza del piso y le dio un sorbo, estaba caliente al igual que la atmosfera ahi dentro, omitio el detalle. Empezo asi la cuenta regresiva. Las cuatro de la tarde eran la hora limite y el estaba 15 mil verdes debajo de lo acordado. Sabia que los ajustadores llegarian a la hora exacta, les daria lo que tenia con el, pero no era suficiente; dias atras le habria servido para comprar mas tiempo, para alargar el plazo, pero todas sus posibilidades de prorroga las habia tirado al cano en la misma mesa de poker donde sentencio su existencia.
Pudo haber seguido jugando, estaba cerca de conseguirlo, pero tres dias despues de andar rodando de juego en juego, de mesa en mesa, decidio con 8 horas aun de plazo mandarlo todo al carajo. Las cartas le estababn sonriendo, lo que faltaba eran altos apostadores a quienes sacarles los ultimos punos de billetes que necesitaba para cubrir su deuda. Asi que prefirio tomar lo que ya habia ganado en esa racha de 72 horas de buena fortuna y salio de la mesa de alta sociedad, cogio la primer puta rubia que se encontro en la calle; sabia que era su ultima noche y nunca se habia tirado una rubia y penso que esta seria la ocasion adecuada.
Caminaron unas cuantas cuadras, se metieron en un callejon mas oscuro y mal oliente que los de costumbre para ella, el se dirigio a una ventanilla casi imperceptible a simple vista, hablo unos cuantos segundos con alguien dentro de ella, saco unos billetes del bolso derecho de su pantalon y se los entrego, a cambio recibio lo que habia solicitado; el suficiente estupefaciente como para detenerle el corazon a un elefante hindu.
Salieron de ahi y siguieron caminando por la acera de una calle muy iluminada, llena de restaurantes y pequenos comercios, se adentro en un de los locales, compro algo de cerveza, una pinta de vodka y cigarrillos; “Lucky strike”, ¿Coincidencia? o ¿simple ironia del destino?. siguieron por la misma avenida, mas adelante se toparon con una larga hilera de moteles ccontiguos, eligio el menos llamativo, aquel al que sus anuncios fluroscentes carecian ya de brillo.
Al llegar al mostrador pidio al administrador lo acomodara en la habitacion mas alejada a aquella estancia, adelantandose tal vez al desaguisado en lo que se convertiria aquello.
Entraron a la habitacion, le parecio perfecta, nunca habia imaginado donde le tocaria morir, pero penso que ese seria el lugar ideal. Ella se situo en una esquina de la cama y comenzo a desvestirse, el le pidio que se dejaras las bragas, siempre lo excito mas un semidesnudo a un desnudo total. Abrio el cajon de la gaveta y saco un espejo pequeno, desato el nudo y dejo caer el contenido de aquel envoltorio, un blanco total y puro, como si nevara en la ciudad.
Destapo una cerveza, le ofrecio una a su companera, ella prefirio el vodka, le alcanzo un vaso y brindaron, no sabia exactamente porque pero sus bebidas chocaron produciendo un agudo sonido. Asi empezo aquel encuentro donde la lujuria y los excesos fueron el aperitivo, plato fuerte y el postre de la noche.
Cogieron como si no hubiera manana, y realmente no habia.
Sentado en un viejo sillon en una de las esquinas de la habitacion miraba como lenta y cobardemente pasaba el tiempo, sabia que el fin estaba cerca y en esos momentos lo deseaba mas que nunca. Pudo haber pensado en muchas cosas en esas pocas horas que le restaban a su vida pero prefirio no hacerlo, no quiso acordarse ni de quien era, ni de donde venia. No le importaba lo que sufriria su familia, ni lo que se diria de el en los siguientes dias, de cualquier manera no estaria ahi para verlos u oirlos.
No se preocupe por esconderse o huir, sabria que la gente que lo buscaba lo encotraria de igual manera. No quizo darle vueltas al asunto de como se habia metido en esto. El dia que le ofrecieron el trato sabia que tenia solo dos opciones: aceptar o morir ahi mismo. Aceptandolo solo se compro unos dias mas de vida, o en el mejor de los casos si ganaba el juego en que lo habian patrocinado he inscrito sus socios, retirarse con una buena cantidad y alejarse de toda la mierda que habia visto y vivivdo en los ultimos 4 anos. Buscaba un fresco comienzo, el cual. no se daria.
Escucho los pasos cuando se encontraban a unas 3 o 4 habitaciones de distancia, el sonido que producia los tacones de aquellas botas le era inconfundible, sintio un gran vicio en si mismo, ningun otro sentimiento se hizo presente, ni el miedo, ni la tristeza o inclusive la alegria de saber que era hora, nada.
La puerta no tenia el cerrojo puesto, se abrio lentamente, tres tipos armados entraron apresurados a el lo incandilo la luz del sol. Se dirigieron a el de manera despectiva, preguntaron por el dinero, el senalo la mochila al lado de la cama, uno de los tios la tomo y la registro, tomo de ella el total y tras un rapido recuento supo que no estaba completo, se volvio hacia el y pregunto por el resto, contesto que era todo lo tenia, le preguntaron que si sabia lo que pasaria, asintio con la mirada, preguntaron si tenia algo que decir, dijo que no, otro de los tipos le apunto con su arma y sin ningun remordimiento apreto el gatillo tres veces, las suficientes, dos balas dieron en el pecho, la otra se incrusto en su ojo izquierdo.
Los tipos salieron de la habitacion con una calma avasalladora, subieron a un atomovil negro y se marcahron.
En la habitacion quedo el cuerpo inmovil en el viejo sillon, sin perder la postura, tal como habia empezado la espera, la cual llego a su fin con el estruendo de una pistola y acompanada de una oscuridad total.